qué sé yo de la vida

si a final de cuentas
lo único que encuentro
es ese espejismo que sos.

Ya sabés
los días pasan
pasan
pasan
y yo me engaño
pensando que la voz que escuché fue la tuya
o que por fin esa llamada entrante me conectará con vos
con la lejanía que decidiste ser.

Ahora toca el silencio
cantar a gritos alguna canción mientras manejo
sólo para no dejar
que tu imagen
inunde mi cabeza.


El calendario frente a mí indica que hoy es jueves 10 de diciembre de 2009. Mi compu asegura que son las 11:09 a. m. y el teléfono parece estar de acuerdo con ella. A estas alturas del día aún tengo resabios de mi felicidad de ayer, porque tuve un cumpleaños feliz y me está alcanzando la felicidad hasta hoy; sin embargo, cuando venía para acá, por azares del destino que desconozco, una canción tomó mi cielo por asalto y me llevó al muro y apareció el Xibal y Juan Pablo y apareció Javier cantando algo que va más o menos así (nunca me la he sabido como exactamente es)

fui de todo y fui nada
cuando niño
era improvisador
y el mejor constructor
de barcos de papel
surcando aguas sucias
aguas a flor de piel
de la piel de mi calle
como final detalle
de una sola pedrada
los solía hundir

Fui de todo y fui nada
cuando enano
policía y ladrón
y alzando mis manos era el mejor avión
y tuve un gran amigo
que nunca me falló
imaginario es cierto
pero siempre jugó
a los juegos geniales
que mi hermano mayor
nunca me comprendió

Y tirado en el suelo
en las nubes hallé
tantas formas distintas
que quizás me inventé
y bañaba a mi gato
y gastaba las nalgas
de cualquier pantalón

Y odiaba la mesa
el dentista, el mantel
y odiaba el baño
y cualquier inyección
y adoraba la lluvia
y ahorcaba al maestro
con la imaginación

Tocaba otras puertas
y me iba a esconder
y me solía enfermar diez o veinte
minutos antes de ir a estudiar
inventaba fantasmas
debajo de mi cama
para dormir con mamá

Fui de todo y fui nada
cuando niño
¿dónde diablos quedó
el niño que fui yo?

Creo que la niña que fui yo está con los niños que fueron mis amigos cuando fueron niños, también creo que, por suerte, nuestros niños siguen con nosotros cuando nos reunimos a componer el mundo, a cantar un rato, a platicar hasta que se agotan los temas usuales y brincamos a temas más escabrosos. Entonces la nostalgia toma su lugar en mi tarde y pienso en aquellos a los que tengo tiempo de no ver, pero que sigo queriendo, como siempre.

Hace treinta años mi mamá tenía una panza espectacular y no sabía que estaba a dos días de dar a luz a una niña; no sabía que la iba a nombrar Adelaida Elizabeth (yo digo que esa fue una jalada de mi papá que, además, juraba que iba a tener un niño) ni que esa niña, con el paso del tiempo, iba a ser lo que soy.

El asunto es que antes de mi cumpleaños me pongo "reflexiva"; hago listas de lo que he hecho, lo que tengo, lo que no, todas esas listas que hay que hacer cuando uno se pone "reflexivo" (entre comillas). Lo bueno es que Amy canta back to black y me distrae. Me toma, me lleva a otros páramos, me deja a solas con mi suerte, que no es mucha (como diría un poeta, algún tiempo antes que yo) y me hace pensar en vos. Minutos después retomo la lista, te incluyo en el renglón de historias de amores irresolubles y me detengo a ver por la ventana.

Hace treinta años y unas horas menos, mi mamá volvía a la casa después de una cita en la que el doctor le dijo que faltaba poco.


Acerco mi boca a tu boca
tan cerca que podrían tocarse
sonrío
busco tus ojos
en ese momento podría desatarse cualquier guerra
y mi mundo seguiría perfecto.

Me acerco un poco más
cierro los ojos
siento latir tu corazón
tu mano llega a mi nuca
tus labios hacen una leve presión en los míos
y
lo
que
iba
en
cámara
lenta

sevuelveremolino

  • Unos minutos antes que sonara mi despertador hoy en la mañana, estaba soñando uno de esos sueños que sueño a veces. Tenía elementos de esos que les dicen recurrentes y, claro, un par de variaciones que lo hicieron interesante. Soñé con el elevador y con el ducto de gradas, pero pude salvar todos los obstáculos y llegué a una azotea que tenía grama y creo que me sentí feliz porque era verano y aunque la grama no era profundamente verde, el cielo estaba despejado y había sol.
  • Mi hermana sueña con niños caníbales de vez en cuando.
  • Cuando mi sobrino sueña, te cuenta largas historias de dinosaurios. Tiene casi cuatro años y no sé si realmente sueña con mundos prehistóricos o sólo le gusta que lo escuchemos contar cuentos.

Posdata aleatoria
  • Me preguntaron qué ofrecía yo con eso de poner listas de requisitos como la de la entrada anterior. Mi respuesta fue que la cosa es como dice la canción y "no me pidas más de lo que puedo dar". Yo no pido más de lo que puedo dar.


Sí, Oliverio dijo que sería perfectamente capaz de soportarle a una mujer, una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! -y en eso era irreductible- no le perdonaría, bajo ningún pretexto, que no supiera volar.

Yo, aunque me sé exigente al estilo Seinfeld, no les pongo como requisito lo del vuelo. Aclaro que ello no implica que ignore algunos requisitos básicos de convivencia pacífica que deberá cumplir quien se anime a intentar algo conmigo:

1. Nunca (NUNCA) hablés mal del poema que te acabo de decir que considero hermoso. Por ejemplo, si me acerco y te leo en voz alta un poema de Cohen, no se te ocurra contestarme que

a) lo leí mal
b) parece que lo hubiera escrito un huiteco
c) odias a Cohen (eso me lo podrías decir después y no me molestaría)

2. No me mandés mensajes de texto sólo con consonantes. Por algo existen las vocales. Sé que son magníficos los usos que se le pueden dar a una tilde, pero comprendo que ese es un nivel más alto, digamos, un extra.

3. Lo siento, ser lector es un requisito inalienable.

4. No me van a gustar, aunque te gusten a vos: "la negra Tomasa", "gracias a la vida", "el unicornio azul". Cuando esté muy de buenas puedo tolerar: "El breve espacio". Y bueno, salir a bailar no es mi idea de una buena salida.

5. Cuando esté de malas o manejando, no me digás que me calme.

De ahí en adelante todo puede funcionar. Aunque no me guste la música, los libros, películas y comida que te gustan, y viceversa.



  • Si me pusiera a llorar cuando nado, mis lentes se llenarían de lágrimas y mis ojos se ahogarían en llanto, literalmente.
  • Hay un nivel en el que Kate Winslet y Keira Knightley son intercambiables para mí. No hablo de todas sus películas, de todas sus fotos, ni siquiera de su forma de actuar. El punto es que me resulta muy fácil confundirlas.
  • Amo a Macanudo
  • El sábado mi amigo el Ratón de la maldad me dio a leer un poema de Bukowski y recordé dos cosas. 1. Amo a Bukowski y lo que escribe. 2. Tengo que leer más a Hemingway.
  • Hoy es lunes, pronto llegará el martes y así se irán estos días en que no te encuentro.
  • Tengo varios días sin soñar gran cosa, es decir, sin recordar lo que sueño. Anoche soñé con una oficina y un lío con un escritorio. Fue un sueño demasiado caótico como para contarlo, no tendría sentido.

Si esto fuera una de esas metáforas del camino, seguramente yo estaría sentada sobre una piedra viendo cómo pasa la vida. Quizás tendría en mis manos un poco de tiempo para reflexionar y llegaría a ciertas conclusiones peligrosas sobre el amor, el olvido y otros pequeños enredos cotidianos. Con un poco de suerte sonaría una música suave al fondo y no tendría frío. Encontraría las palabras exactas para decirte lo que siento y vos te tomarías dos segundos para oírme y decirme que todo estará bien. Sin embargo, estoy en una oficina donde pega de lleno el sol a esta hora de la tarde y tengo mucho por leer como para estar pensando en vos y en todo lo que no te cuento.